viernes, 29 de octubre de 2010

Comportamiento impulsivo y entrenamiento

Localizado el centro de control de impulsos en el cerebro


07/10/2010
[J Neurosci 2010]
Hayton SJ, Lovett-Barron M, Dumont EC y Olmstead MC

El comportamiento impulsivo puede disminuir con entrenamiento. De acuerdo con los resultados de un nuevo estudio, publicado en la revista The Journal of Neuroscience, esta mejora se caracteriza por cambios específicos en el cerebro.



Un equipo de investigación de la Queen's University entrenó a un grupo de ratas para controlar las respuestas impulsivas. Las señales eléctricas entre las células del lóbulo frontal del cerebro se hicieron más fuertes a medida que los animales aprendieron a controlar sus impulsos.

Esto demuestra que la impulsividad está representada en una región específica del cerebro por un cambio en la comunicación entre las neuronas.

La impulsividad es una característica esencial de muchos trastornos como la adicción, el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH), el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el juego.

La identificación de la región del cerebro y el mecanismo que controla la impulsividad es un paso crítico en el diagnóstico y tratamiento de estas afecciones.
Posiblemente, en condiciones en las que el aprendizaje no se produce correctamente sería este mecanismo el que estaría afectado.

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Para comprender mejor:

IMPULSIVIDAD O FALTA DE CONTROL INHIBITORIO
Causas

Clásicamente, se asocian con la impulsividad tres conceptos básicos que se entrelazan en la comprensión del comportamiento impulsivo: el
1.     actuar sin pensar,
2.     la velocidad incrementada en la respuesta y
3.     la impaciencia.
Al estudiar tal unión conceptual, vemos que surgen otros indicadores estrechamente relacionados: 
1.     un bajo control de sus impulsos y
2.     poca tolerancia a la frustración.

La reunión de estos cinco aspectos concurrentes, hace que un niño impulsivo, aún sin proponérselo, llame la atención desfavorablemente. Puede convertirse en el centro de las observaciones negativas del docente; los pares comenzarán a quejarse y a evitarlo de distintas formas ya que no disfrutarán de sentarse con él o de realizar actividades escolares conjuntas dentro o fuera de la escuela y, eventualmente, los padres de sus compañeros no se mostrarán deseoso de que sus hijos se vinculen con un niño que presenta tales características.



Diagnóstico

Indicadores de Impulsividad (E.D. Copeland & V.L. Love 1995)
  Excitabilidad.
  Baja tolerancia a la frustración.
  Actuar antes de pensar.
  Desorganización
  Pobre habilidad de planeamiento.
  Excesivo cambio de una actividad a otra.
  Dificultad en situaciones grupales en las que se requiere paciencia para actuar según turnos.
  Requerimiento de mucha supervisión.
  Constantemente en problemas por comportamientos inapropiados.
Debido a estas características, estos niños realizan comentarios fuera de lugar, tocan o se apropian de cosas que no deben, hacen payasadas. Además muestran reacciones automáticas (no intencionales o premeditadas), de ira o rabia ante pequeñas frustraciones o situaciones que perciben como amenazas. 


Tienen muchas dificultades para esperar, guardar turno en los juegos, cola para la comida o en el recreo,... y puede que se muestren quejosos si tienen que esperar o que empiecen a portarse mal. Cuando se les promete una actividad agradable, puede que insistan y la exijan antes de tiempo hasta agotar a los adultos. Estas dificultades que tienen su origen en la falta de autocontrol (impulsividad) hacen que el niño con TDAH parezca exigente y egocéntrico teniendo consecuencias negativas en su adaptación social y escolar.

Respecto a su rendimiento escolar, debido a la impulsividad, empiezan las tareas sin acabar de leer las instrucciones correctamente, deben controlar los impulsos para no abandonar una tarea aburrida y para persistir en actividades cuya recompensa se haya a largo plazo. Con frecuencia, cuando realizan tareas aburridas, emplean el menor tiempo posible y parece que hacen un esfuerzo mínimo.

"La impulsividad puede dar lugar a pequeños accidentes (golpes, romper cosas, etc) así como a incurrir en situaciones altamente peligrosas por falta de consideración de los riesgos asociados”

La falta de control de impulsos explicaría en gran medida, porqué los adolescentes y adultos con TDAH tienen mayor riesgo de beber alcohol, fumar y tomar sustancias ilegales, así como dificultades para administrar el dinero.


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