jueves, 5 de mayo de 2011

El acoso o bullying y el Síndrome de Williams


Hace algún tiempo leí en otro blog amigo, una carta de un padre que relataba la travesura abusiva de la que había sido objeto su pequeño hijo con Síndrome de Williams. Cuando lo leí me sentí completamente identificada ¿Qué pasa que algunas personas (en este caso niños) parecen no tener ninguna empatía hacia los demás? ¿No se tientan el corazón y de las travesuras pasan a ser verdaderos vándalos? Y entre otras cosas el texto preguntaba: ¿Se pueden prevenir estas situaciones? No soy experta, ni tampoco psicóloga, pero si soy madre (como muchas de ustedes) y mi instinto es proteger a mi hijo de las agresiones innecesarias, del coraje de otra persona, que lo haga blanco de sus frustraciones y traumas desquitándose con él de lo mal que le va en la vida, por ello me puse a investigar como hacer para prevenir lo más posible estas situaciones. Si bien se trata el tema con consejos generales, verán como trataremos de aprovechar algunas de las debilidades y ansiedades de nuestros hijos para que trabajen en su favor y logren salir lo menos lastimados de esta situación y quien sabe con un poco de suerte logren vencer a su agresor.


Actualmente vemos como la violencia poco a poco gana terreno a pasos agigantados, la televisión, la radio, los videojuegos y el internet dedican gran parte de su espacio a la difusión de hechos violentos, cada vez con escenas más gráficas y llamativas. Acaso ¿nadie piensa en que esos medios no sólo llegan a los adultos? ¿No se dan cuenta qué los niños también están expuestos a verla, escucharla? No solo en los noticieros, las caricaturas actuales están plagadas de golpes, estallidos, armas, así como lenguaje y conductas inapropiadas. 

Parece ser que estamos educando en nuestros hijos, que para ser tomados en cuenta hay que ser matón, ladrón o terrorista, que así se tiene dinero, se es famoso y se aparece en la TV o en los encabezados del periódico, que para ser “cool” hay que faltar el respeto a los demás, hoy es normal escuchar que en el vocabulario de los chicos abundan las palabras que antes, eran consideradas verdaderas groserías, impensable que nos permitieran expresarlas, pero hoy son parte de su lenguaje cotidiano, lo de hoy es insultar y hacer a los demás bromas y mientras más pesadas mejor!, no importa si van dirigidas a adultos o chicos de la misma edad, los relatos y detalles morbosos de tales proezas es lo que se vuelve más interesante en las conversaciones sociales de los chicos actuales. Estamos inculcando entonces, que el crimen paga. Nuestro margen de moralidad se ha ido recorriendo con el tiempo y se nos está saliendo de control, exponemos consiente o inconscientemente a los chicos a estar en uno de dos caminos, ser ofensores o a ser víctimas. ¿Pero tiene que ser así?

Conciente estoy que todo empieza desde casa, cada padre de familia es responsable de lo que enseña o no a sus hijos, algunos en casa los “protegemos” lo más que podemos de toda esta información, tratamos de que lleve una infancia tranquila, disfrutando su inocencia, les restringimos programación, películas y lecturas inapropiadas para su edad y tristemente resulta ser que precisamente esto puede volverse en contra de nuestros hijos, los predispone más a ser víctimas de acoso o bullying, porque al no verlas entonces no está al día, no sabe de los personajes de moda y se vuelve un ñoño por no saber quien es el más violento, quien tiene la mejor arma o por no haber jugado el videojuego de moda, y esta situación se complica aún más cuando el agredido tiene algún trastorno del desarrollo o alguna discapacidad evidente. Es rechazado sin siquiera permitirle mediar palabra con ninguno de ellos y peor aún aquellos que osen dirigirle la palabra serán también objeto de burlas y acoso.

Sucede que a veces algunos niños como el caso del Síndrome de Williams (y en la carta que mencione antes), los niños no pueden siquiera percibir la maldad con la que los demás están actuando en su contra. Para ellos, todos son amigos, simplemente le gastaron una broma y (aparentemente) no pasa nada, después vuelve a ser su amigo, incluso lo busca e intenta por todos los medios hacerse su amigo, ser aceptado, no entiende que no estén interesado en hacer una relación amistosa con él, situación que es aprovechada por el abusivo y le hace otra mala pasada y otra y así se vayan acumulando en la memoria de nuestro hijo, hasta que llega un momento en que no pueda más y rompa en llanto e impotencia al reconocerse rechazado por quienes deberían convivir en armonía con él, porque él también es un niño y tiene derechos y tiene necesidades sociales como todos. Y claro los padres odiamos quedarnos cruzados de brazos hasta que la situación se vuelva completamente fuera de control.

Estuve investigando como ayudar a nuestros hijos (porque en este momento precisamente enfrento una situación así) y para ello todos los expertos coinciden que primero hay que entender el contexto en el que se da el acoso, indican que la razón por la que ciertos niños molestan y embroman a otros es porque esto les hace sentirse superiores. Pero las consecuencias de esto pueden ser devastadoras, predisponen a las víctimas a tener problemas emocionales como ansiedad y depresión y rendimiento escolar pobre y en algunos casos graves, evolucionar hasta una violencia escolar seria.

Cuando tu hijo llega a casa con el ánimo hasta el suelo, o preocupado porque sus compañeros de clase están molestándolo, y el maestro no puede hacer que la conducta cese, o peor aún cuando a ellos siendo víctimas se les acusa de la falta misma, no hay palabras que alcancen a describir la impotencia que se siente y el dolor de sentir que no podemos protegerlos. Sentimos rabia porque creemos que la escuela no nos está ayudando a cuidarlos y muchas veces culpamos a los profesores de su falta de atención.

Angustiosamente, tenemos que entender que si bien los profesores deben poner orden, pues no son sus niñeras, y al contrario mientras más el niño se escude en el profesor dando queja a cada segundo, más fácilmente será blanco del abuso de los otros, porque el mensaje que está enviándoles a sus agresores es de debilidad y falta de control de esa situación.

Como padres debemos tomar conciencia que gente abusiva y agresora siempre habrá en cualquier situación y en cualquier etapa de la vida, no únicamente en la escuela, puede ser en el grupo deportivo, en el de música, en el coro de la iglesia, más adelante en el trabajo, en el equipo de colaboradores, etc. y no podemos ni debemos andar tras de ellos para evitarles sufrimientos y rechazos, pero sí podemos enseñarles ahora que son pequeños, como enfrentar esas situaciones y minimizar su efecto en su autoestima e integración social.

Según expertos, la única persona que podrá proteger al nuestro hijo del abuso es él mismo, porque la preocupación de nuestro hijo a ser rechazado o a hacer el ridículo, los predispone a enviar mensajes no verbales que están gritando su falta de autoconfianza, en cambio aquellos niños que ni siquiera se preocupan, o piensan siquiera en ser objeto de burla van por la vida con una especie de escudo protector que anuncia autocontrol y manejo de la situación.

La única solución entonces, parece ser desarrollar habilidades en nuestros hijos para poder salir de estas incomodas situaciones, así cuando las tenga aprendidas y ensayadas y puestas en práctica se dará cuenta que puede manejar el problema y entonces su mensaje corporal será distinto, se llenará de seguridad y confianza, haciendo entonces que los abusadores pierdan interés en él como víctima.

Recomiendan los expertos hacer empatía con nuestro hijo, escuchar atentamente, su relato de lo que le hacen, cuando ocurre y quien lo molesta. Ayuda estar serenos y no juzgar ni interrumpir su narración, infundirles tranquilidad y confianza es importante para establecer un lazo entre padres e hijos. Decirle la frase: "Tú puedes manejarlo". (Esto se lee más fácil de lo que es en realidad, pero es un buen consejo que debemos tratar de poner en práctica, con tal de beneficiar a nuestros hijos)


Una vez enterados de la situación, procedemos a enseñar a nuestro hijo a ignorar estas situaciones, veamos la estrategia que un profesor de escuela ha adoptado para conseguir que los niños de su clase aprendan a manejar las bromas.

El primer día de clases les dice a sus alumnos: "La razón por la que algunos niños molestan y embroman a otros niños es porque esto les hace sentirse superiores. Ahora bien, ustedes pueden dejarles que se salgan con la suya o pararles en seco para lo cual lo primero que tenemos que hacer es practicar lo que denomino como una ‘apariencia tranquila', esto es parase con las manos en los bolsillos, moviendo el cuerpo hacia delante y atrás y manteniendo una media sonrisa".

El profesor les pide practicar esto una y otra vez y cuando todos han logrado esa "apariencia tranquila", les pide que hagan exactamente eso si alguien les molesta o les hace una broma pesada. Les pide además que den las gracias a quien les embroma por querer compartir unos momentos con ellos, a sabiendas de que cualquier bromista se sentirá desarmado si escucha algo semejante cuando está intentando molestar a otro niño.  Según este profesor, la cantidad de quejas respecto de las bromas pesadas y molestias de ciertos niños han disminuido en más de un 90%.
El significado de meter las manos en los bolsillos, según expertos en lenguaje corporal, del mismo modo que otros gestos, tiene varios significados: mentir, ocultar detalles, o  no participar en una conversación. Ejemplo: Un hombre llega a la oficina, donde hay tres compañeros de pie teniendo una conversación, él va y se queda junto a ellos, también de pie y al llegar, mete las manos en los bolsillos. Bien, si no está hablando es evidente que no está mintiendo, puesto que no está diciendo nada, así que en este caso simplemente está demostrando que no tiene nada que decir y no va a participar en la conversación.
A la mayoría de los niños con Síndrome de Williams, les gusta y se les facilita la imitación, podemos practicarlos con ellos frente al espejo como una actividad de entretenimiento para ambos, haciendo que imiten nuestra apariencia hasta que consigan hacer la “apariencia tranquila”, si se los enseñamos como un juego, estarán más que dispuestos a compartir esa actividad con nosotros.

La estrategia del maestro coincide con los consejos que en términos generales la mayoría de los expertos aconsejan. Aquí en México, el gobierno del DF en el blog de la policía capitalina ha publicado una guía de consejos para identificar y erradicar el bullying que debiera ser leída por padres y maestros.

Nos explican que la víctima de acoso debe:

G       Ignorar, restar importancia a la agresión, hacer como si no se escuchara. Si esto no es posible, Responder al agresor con tranquilidad y firmeza. Decir, por ejemplo: «Eso es lo que  tu piensas.» o como en la técnica del profesor, decir al agresor ¡Gracias por notarlo, en verdad soy alguien muy importante para ti porque siempre te das cuenta!

G       Conservar la calma: No mostrar ninguna reacción de enojo o tristeza pues eso es lo que el agresor pretende conseguir. Externar sus sentimientos más tarde con algún adulto o amigo de confianza.

G       Tratar de imponer el humor ante la agresión, de esta manera se da poca importancia a la humillación o a los malos comentarios. Una buena carcajada puede convertir una situación hiriente en una cómica. Por ejemplo: «¡Qué pantalones más ridículos!» contestar entonces: «¡Gracias! Me alegra que te hayas dado cuenta.»

G       Denunciarlo: En caso de que las agresiones continúen «lo más importante» que hay que hacer es: hablar con un adulto. Ponerse siempre a salvo cerca de algún adulto o autoridad dependiendo del lugar donde nos encontremos.

Como padres debemos siempre de hacer énfasis en que nuestro hijo:

G       No tiene la culpa de ser agredido.
G       No tiene que hacer frente a esta situación sólo (para eso estamos como adultos para acompañarle, ayudarle e infundirle confianza).
G       No es quien tiene un problema grave por resolver, sino su agresor.
G       Trate a los demás como se quiera ser tratado. De ser posible ayudar al que lo necesite, para recibir ayuda cuando se necesite.

Es conveniente también:

G       Alentar al niño para que esté con otros niños que le harán sentirse bien.
G       Promover con el niño actividades y relaciones sociales sanas con otros niños que lo traten bien, para que aprenda a detectar las conductas abusivas, y le permita fortalecer su autoestima al verse aceptado en otros núcleos sociales.
G       Demostrarle siempre que cuenta con nosotros y que es una personita valiosa y merece respeto y un trato digno como cualquier otra persona.
G       Es buena idea, promover actividades que refuercen no sólo el autoestima de nuestro hijo como por ejemplo clases en donde pueda destacar por sus habilidades en algún área que domine, natación, yoga, karate, etc. además de fortalecerlo físicamente le promueven el autocontrol.
G       Dar caminatas con ellos, escucharlos, dedicarles tiempo, hacerles saber que son importantes y que lo que a ellos les pase nos importa y nos ocupa. Darles pertenencia en su familia y en su entorno.
G       Y sobre todo predicar con el ejemplo, no usar palabras altisonantes ni ofensivas en nuestras conversaciones, no promover la discriminación hacia ningún grupo y mantener la calma y el autocontrol ante situaciones inesperadas. Recordemos que los niños, aprenden lo que ven.


Espero que todos estos consejos, ayuden a hacer nuestra vida un poco más ligera y nos permitan prestar ayuda a nuestros pequeñ@s, que aunque tienen la facilidad de perdonar sin guardar rencores y se les olvida pronto la afrenta, poco a poco les va marcando su autoestima. Debemos promover que sean tratados digna y respetuosamente como nos lo merecemos todos.


Escrito por: Verónica Araujo 


Fuentes: FSCN
              Policía Ciudad de México Blogspot
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